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Los impensables razonamientos de Aquiles
(Escrito el 4 de febrero, en la ennegrecida
Troya).
Es más poderoso el odio que el amor
y los azuzadores de la guerra lo saben
Menelao, El cornudo, entre ellos,
y lo aprovechan los políticos coprolálicos,
y los vendedores de armas
que andan tras las heces de sus discursos
con sus hienas amaestradas.
El amor, a pesar de su profundidad, es frágil,
y no alcanza en la memoria
las simas de rencor
que la palabra siembra;
Es tan frágil
que ni el delicioso recuerdo
del fuego compartido
o del calor de la piel
que amamanta futuros y sonrisas,
superan los aromas de la cizaña
cultivada fuera de la casa
por los cosechadores de noches asesinas.
Y hoy,
sabedores de que el odio es más fuerte que el amor,
en lugar del encuentro y los abrazos,
los domadores de leones del circo
sembrarán más rencor entre los pocos surcos limpios
y alzarán de nuevo al hijo contra el padre
a la mujer contra su esposo
y al hermano contra la hermana
para que lo voz de las armas aturda y desgarre
hasta el último nido donde pueda posarse una paloma.
Y nosotros, borregos con dientes de tiburón
que decidimos amar y ser amados, como Paris y Elena,
acudiremos a los llamados vocingleros de la rabia
y seremos pasto del odio
que nos habita desde las vísceras
abucheados por pastores engrasados
que invitan a continuar el baño
en la tinaja de los vinos rojos,
y estrellar la puerta en el rostro de los diferentes
y a matar la ultima oportunidad de reconciliación a dentelladas.
Por eso, hoy no saldré a exhibir mi hambre de lobo
y me quedaré rumiando soledades en el fondo de mi covacha,
que me han vendido con ilusión como tienda de campaña.
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